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Archivos diarios: septiembre 8, 2020

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Cuando nos referimos a Japón y su industria relojera, todo el mundo la primera marca que se les viene a la cabeza es Seiko, lo cual puede ser normal, pero hay mucho mas que eso y es injusto olvidar a Citizen, que para mi es mi favorita. En esta review vamos a examinar uno de los relojes de buceo más emblemáticos de Japón de todos los tiempos. Y no va a ser ninguno de los famosos Seikos, que estáis pensando, no, no, va a ser el icónico Citizen Aqualand I Promaster, el cual ha tardado muchos años en llegar a mis manos, y no será por veces que lo he intentado echar el lazo, aunque no sea el primer aqualand que disfruto, si el más esperado.

En 2019 se cumplió el 30 aniversario de la línea Citizen’s Promaster, una serie de relojes que se han vuelto muy conocidos como verdaderos relojes de herramientas, son relojes construidos para el aire, el mar y la tierra. Pero cuatro años antes de que Promaster se convirtiera en un nombre oficial en la línea Citizen, la primera generación de Aqualand fue quien abrió nuevos caminos.

Ese primer Aqualand, referencia C0023, debutó a principios de 1985 y fue el primer reloj en incorporar un medidor de profundidad digital electrónico. Conocido por ello, el Citizen Aqualand revolucionó bastante los relojes de buceo ya que, por primera vez, un reloj ofrecía un medidor de profundidad altamente confiable pero bastante económico.

CAJA Y CRISTAL
Al Citizen Aqualand I se le ve un reloj robusto, pesado, con 51mm de ancho debida al sensor pero con un bisel de no apenas 38mm, su grosor es 14,5 mm, y una distancia entre orejetas de 24, lo que compensa mucho al reloj y no lo hace para nada incomodo en la muñeca.

Los botones son de metal ni grandes ni pequeños son realmente fácil de usar, pues no disponen de ningún bloqueo o rosca para su manipulación.

Tanto el lateral del bisel, como de la corona están moleteados con un patrón romboidal muy llamativo que lo hace fácil de agarrar y manipular para girar esos 60 clics con acción firme.

DIAL Y AGUJAS
El dial es fácil de leer, es un dial relativamente limpio con grandes marcadores de hora en forma de trapecio. La aguja de las horas tiene forma de espada como la del NY2300 o sera al revés? y la de los minutos ligeramente más delgada que la de las horas pero si más larga en forma de flecha pasando de un contorno plateado a uno naranja para darle mas visibilidad, mientras que la parte digital es lo suficientemente grande como para leerse fácilmente sin sobrecargar el dial.

Tanto como marcadores como agujas están rellenos de lumen, pero el tiempo pasa y ya no luce como antes, pues casi ya tiene 30 años.

BANDA O CORREA
La correa OEM es gruesa, pero la parte de “onda” la hace lo suficientemente flexible para usar y podemos encontrar una tabla de límites de no descompresión impresa en un lado. Este tipo de correas literalmente las odio, y no dudo ni un momento en quitarlas, para disponer de su armix, una correa de piel o en su defecto una nato, pero en este reloj, creo que es sin duda también su marca de identidad, y aunque he visto grandes combinaciones con natos, creo que le dejare esta por ahora.

MOVIMIENTO
Por el calibre C022. Este reloj ana-digi fue más allá de simplemente decir la profundidad actual y máxima; su pantalla digital también mostraba el tiempo de inmersión, la velocidad de ascenso y tenía alarmas de profundidad y ascenso. El reloj también incluía un cronómetro digital y una alarma.


CONCLUSIÓN
Ahora mismo en el mundillo de los relojes, los relojes de cuarzo están mal vistos, pero hay que mirar un poco más allá ( va por ti Xarby ), este reloj es un coleccionable una pieza de la historia de Citizen, que tiene siempre un hueco incluso en las mejores colecciones de relojes. Es uno de los relojes de buceo más importantes de todos los tiempos, incluso pasados 35años, se sigue viendo bastante moderno y muy popular

Review Citizen Promaster Aqualand I C022 primera generación.

 
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Publicado por en septiembre 8, 2020 en Uncategorized